













El trabajo como espacio social dónde las personas se desenvuelven en labores que les permiten desarrollar sus destrezas, produciendo bienes o servicios en pro de un beneficio social o cultural, generando lazos y estableciendo comportamientos. Es al mismo tiempo, un lugar dónde la individualidad se desconfigura, enajenando sus propias facultades creadoras, en dónde su actividad se distancia de sus propios sueños y proyectos. Un lugar de anulaciones.